Black Knight (en coreano: 택배기사, Taekbaegisa, literalmente “mensajero de paquetería”) arranca en una Corea donde respirar es un servicio de pago. Estrenada en Netflix el 12 de mayo de 2023, esta serie de acción y ciencia ficción de seis episodios fue escrita y dirigida por Cho Ui-seok (조의석) a partir del webtoon homónimo de Lee Yun-kyun (이윤균), y costó unos 25.000 millones de wones, dinero que se nota en pantalla. La premisa se vende en una sola frase: mensajeros blindados, un futuro en ruinas, un héroe de acción casi mudo. Si esa combinación suena a tu plan de fin de semana ideal, ofrece exactamente eso.


La premisa (con pocos spoilers)
Estamos en 2071. Un cometa ha impactado contra la Tierra, el aire sobre la península coreana se ha vuelto tóxico y apenas sobrevive en torno al uno por ciento de la población. El oxígeno es la nueva moneda: se raciona mediante mascarillas y tanques, repartido según una rígida línea de clases trazada por el poderoso Grupo Cheonmyeong (천명그룹). Quienes en realidad sostienen esta sociedad son los mensajeros: repartidores de élite que transportan oxígeno y suministros por un páramo que mata a los que no están preparados. El mejor de todos responde a un número, 5-8. A partir de ahí, la serie sigue a un chico refugiado que sueña con convertirse en mensajero como su héroe, y a un heredero corporativo que mueve en silencio los hilos de un plan bajo todo el sistema. Léelo como espectáculo de acción o como alegoría de clase: funciona en ambos registros, y va dosificando sus secretos episodio a episodio.
Reparto principal y personajes
김우빈 (Kim Woo-bin) interpreta a 5-8, el mensajero más temido del páramo y un hombre que apenas habla: el “Black Knight” que sale al caer la noche. Fue el papel estelar de regreso de Kim, y su trabajo físico y sobrio es la columna vertebral sobre la que se sostiene todo.

Al otro lado está Ryu Seok (류석), el frío y ambicioso heredero de Cheonmyeong, interpretado por 송승헌 (Song Seung-heon). 강유석 (Kang You-seok) da vida a Yoon Sa-wol (윤사월), un adolescente refugiado con dones extraños que idolatra a 5-8 y quiere unirse a los mensajeros. 이솜 (Esom) aparece como Jeong Seol-ah (정설아), una agente de la Agencia de Inteligencia de Defensa que persigue la verdad sobre los refugiados que no dejan de desaparecer. A su alrededor, el reparto dibuja una sociedad ordenada por estratos: el opulento “Distrito Central”, el “Distrito General” obrero y las zonas de Refugiados que a nadie con poder le importa siquiera contar.

Por qué importa y cómo fue recibida
Black Knight llegó dentro de la racha de originales coreanos de género de Netflix, después de Sweet Home y Hellbound, y apuesta por la escala en lugar del romance: grandes efectos visuales, persecuciones de coches, peleas cuerpo a cuerpo. El veredicto se dividió por una línea clara: la crítica tuvo reparos con la trama, pero el diseño de producción, esa sombría paleta de fin del mundo y la presencia de Kim Woo-bin se ganaron al público. Trepó por la lista global de habla no inglesa de Netflix en sus primeras semanas, lo que dice mucho del apetito que hay ahora mismo por la ciencia ficción distópica coreana. El argumento de venta más honesto, sin embargo, es la duración. Seis episodios frente a los habituales dieciséis la convierten en una de las puertas de entrada más cómodas al género: puedes terminarla antes de que se acabe el fin de semana.
Localizaciones de rodaje y un apunte para viajeros
Buena parte de ese páramo sin vida es desierto real: la producción rodó en la región del Gobi de Mongolia (la zona de Ömnögovi) para captar la arena infinita y el cielo vacío. De vuelta en Corea, el trabajo se hizo en gran medida en platós de estudio, con apoyo de incentivos a la localización en 춘천 (Chuncheon), provincia de Gangwon, mientras que la casa coreana de VFX Westworld reconstruyó digitalmente un Seúl de 2071 en ruinas, con la maltrecha N서울타워 (N Seoul Tower / Torre Namsan) incluida. El inconveniente para el turista: entre el CGI y el desierto extranjero, no hay ninguna “calle de Black Knight” que rastrear. Lo que sí te da la serie es una razón para mirar el Seúl real que hay debajo. La N Seoul Tower, en Namsan, sigue siendo uno de los miradores de referencia de la ciudad, y Chuncheon —una localidad junto a un lago a cosa de una hora en tren— es una excursión de un día estupenda por méritos propios.
La comida coreana en la serie
En un 2071 falto de oxígeno y regido por el racionamiento, la comida es combustible, no un lenguaje de amor, así que no vengas buscando los festines en los que otros K-dramas se recrean: aquí el tema es la escasez, no la gastronomía. Dicho de otro modo, no hay ningún plato estrella que perseguir. Eso sí, Chuncheon, una de las bases coreanas de la serie, resulta ser la cuna nacional del dak-galbi (닭갈비, pollo salteado picante) y del makguksu (막국수, fideos fríos de alforfón), por si el visionado te deja con hambre de lo auténtico.
Dónde verla
Black Knight es un exclusivo mundial de Netflix, con subtítulos y doblajes en varios idiomas. Los seis episodios están disponibles, que es justo todo su atractivo: una maratón de una sola sentada para quien venga por la acción y la construcción del mundo más que por el ritmo pausado.



Leave a Reply